La importancia de los objetivos

El hábito de los grandes líderes es el hábito de ponerse objetivos. El mundo es de las personas que tienen objetivos, que se proponen cosas. Lo dicen los antropólogos: el hombre es un ser propositivo.

Generalmente sabemos antes lo que no queremos que lo que en realidad queremos. Tenemos claro que no nos comprometeríamos con un hombre o mujer de un carácter determinado, o que jamás aceptaríamos un trabajo con unas condiciones concretas, pero ¿nos hemos parado a pensar qué tipo de pareja queremos o cuál es nuestro trabajo soñado? En definitiva, no hemos sido capaces de pararnos a pensar, ponernos objetivos y visualizar la situación.   

A veces nos engañamos pensando que los objetivos los tenemos en la cabeza y pensamos que esto es suficiente. Lamento decir que así no es cómo hay que hacerlo. Los objetivos hay que tenerlos por escrito, eso nos hará verlos reales y concretos y podremos volver a ellos siempre que queramos para ver si los estamos cumpliendo. Si no están por escrito no podremos revisarlos y volver a ellos.

Si queremos ser artífices de nuestra vida, hay que ponerse objetivos y visualizarlos. Sentir la emoción que nos llega cuando sentimos que hemos logrado cumplirlos. Es preciso hacer consciente lo que queremos porque eso es lo que obtendremos. Ya sabemos que el que cree crea, no?

¿Cómo tienen que ser estos objetivos? Lo principal es que sean específicos, medibles, alcanzables y realistas. No son válidas expresiones del tipo, “quiero tener más amor” o “quiero tener más dinero”, eso no es concretar en absoluto.

Específicos y medibles porque cuanto más detalles tus objetivos, mejor los comprenderá tu mente y mayores serán las posibilidades de ser alcanzado. Por ejemplo, es mejor que un objetivo sea del tipo “aumentar mis ventas un 20% en el área de negocio X para el año próximo” que “mejorar mis ventas para el año próximo año”.

Alcanzables y realistas porque deben suponer un reto, pero con posibilidades ciertas de cumplirlos.

Y ahora para facilitar el proceso de ponernos objetivos, he enumerado una lista para facilitar el trabajo:

  1. Primero dedícale un tiempo a ello. Es muy importante que estés concentrado, poniendo el foco en tus objetivos.
  2. Escribe en un papel esos sueños que siempre has tenido en la cabeza y aquellos que no te has atrevido ni a reconocer sin ponerte límites. Escribe durante al menos 10-15 minutos tus sueños con imaginación.
  3. Con la lista delante, establece el tiempo en el que los vas a alcanzar: dentro de 1 mes, 3 meses, 1 año, 10 años…

Tiene que haber todo tipo de plazos. Si tus objetivos son todos a corto plazo, debes pensar en ponerte objetivos a más años y si son todos a largo plazo, debes ponerte otros más cercanos en el tiempo.

  • Selecciona de todos tus objetivos los 4 más importantes para el año en curso. Escribe por qué estás decidido a conseguirlos y qué te aportará alcanzar esos objetivos. Describe, visualiza y siente cómo sería la concreción de esos objetivos cumplidos.
  • Haz una lista de los recursos con los que cuentas para alcanzar tus objetivos. No solo se trata de recursos financieros, debes incluir los rasgos de carácter, los amigos, formación tiempo, energías, familia, puntos fuertes, aptitudes…todo lo que se te ocurra.
  • Recuerda situaciones de tu vida en que has alcanzado logros, ¿Qué recursos utilizaste? ¿qué hiciste? Comprueba que antes ya pudiste hacerlo.
  • Describe por escrito en qué clase de persona deberías convertirte para conseguir esas metas.
  • Describe qué te está impidiendo ahora mismo alcanzar los objetivos que deseas. El camino para superar las limitaciones que nosotros mismos nos hemos marcado es saber cuáles son. Tal vez te ayude responder a preguntas del tipo:
    • ¿No triunfo porque no tengo un plan concreto?
    • ¿Me ha fallado el ponerme en acción?
    • ¿Me he puesto demasiados objetivos muy dispares y estoy disperso?
    • ¿Me he puesto en la peor situación y esto me bloquea?
  • Basándote en los objetivos fijados elabora un plan de acción paso a paso de cómo conseguirlos. Es decir, márcate una estrategia.

Un ejercicio que nos puede ayudar es pensar en alguien a quien admiramos o alguien que ha conseguido ya los objetivos anhelados. ¿Qué consejo crees que te daría esa persona para conseguir tus objetivos? Anota lo primero que te venga a la cabeza de esos consejos. Aunque no los conozcamos personalmente se convertirán en excelentes guías para alcanzar nuestras metas.

  1. Crea un día ideal, una jornada perfecta. Todos los resultados, acciones y realidades tienen su origen en las creaciones de nuestro cerebro. Visualiza quién intervendría en ese día ideal, qué harías, cómo comenzaría, cómo te sentirías a la hora de acostarte.
  2. Diseña el ambiente perfecto. ¿Te ves en una casa en el campo, en el mar? ¿Qué tipo de casa? ¿Cómo es? Si es un objetivo laboral describe tu despacho o la oficina. Describe tu entorno con todo tipo de detalles.

Para resumir, diré que “Un objetivo es un sueño con fecha de caducidad”.

Ten un sueño, un objetivo y actúa como si ya lo tuvieras, por la ley de la atracción atraerás esa energía necesaria para que la magia ocurra. Es decir, actúa COMO SI.

El enfoque que des a tu vida es lo que va a determinar la calidad de tus emociones. Si te enfocas en los problemas, verás problemas, si te enfocas en soluciones encontrarás las soluciones.

Recuerda que en lo que te enfocas se expande.

Actúa según dicte tu corazón y tu conciencia, no como dicen los demás que hay que hacerlo y desapégate de los resultados.

Mi consejo es: “Ponte objetivos, cásate con el proceso y divórciate de los resultados”.

Espero que te sirva.

Gracias por leerlo.

Celia Castro

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